En el mundo actual y
evolutivo, alcanzar el sueño de una sociedad justa y equitativa resulta
imprescindible forjar sus bases en la educación, lo cual conllevará a formar
futuras generaciones preparadas y dispuestas a disminuir los límites de la
ignorancia y aumentar la capacidad para resolver los problemas que le aquejan.
Un mejor estilo de vida
puede lograrse en un país que esté dispuesto a cambiar sus horizontes,
encaminado en tener en sus centros
educativos profesionales capaces de crear sed por el conocimiento y de formar
una sociedad de líderes que puedan
innovar y transformar el rumbo del propósito humano.
Es a través de la
inmersión y uso de las NTICS (Nuevas Tecnologías de la Información y la
Comunicación) en las aulas, que el proceso de enseñanza-aprendizaje se dinamiza
y vitaliza para combatir aspectos negativos, que tanto han contribuido en la
formación de estudiantes con mentes pasivas, poco amantes de la innovación, con
poca curiosidad e iniciativa de superación personal y social.
El desarrollo social e integral de una nación
y de un país como se mencionó anteriormente debe fijar sus cimientos en brindar
una educación digna e integral, la cual este directamente ligada con el uso de
herramientas tecnológicas adecuadas y de primera calidad, brindando a nuestras
presentes y futuras generaciones
posibilidades de formarse en centros educativos que cuenten con todas
las garantías de infraestructura física y tecnológica que permitan la formación
de ciudadanos integrales capaces de aportar positivamente con el desarrollo de
una nación.
Si pretendemos alcanzar esta ambiciosa meta
debemos voltear nuestra mirada hacía los programas de control que tienen una
estrecha y reduccionista visión de la educación, determinando si ésta es de
“calidad” o no, o si una institución educativa es “buena o mala” de acuerdo a
un índice sintético de calidad educativa, pregonando un culto a la eficacia
donde la enseñanza se reduce a una rutina práctica, a una especie de maquinaria
educativa que sería más productiva sí se tienen en cuenta los conceptos de
personas que si bien tienen algo que decir sobre la enseñanza, resultan
profesionales “obreros”, que desde sus escritorios hacen las veces de clarividentes,
pues sin haber tenido observaciones de los ambientes en las aulas en donde los profesores generan el quehacer
diario de sus clases, dan consejos de mejoramiento sin tener en cuenta las
fortalezas ni las debilidades de cada uno de los implicados en el proceso de
enseñanza-aprendizaje.
En
conclusión si pretendemos fijar el rumbo y desarrollo de un país teniendo como
uno de los referentes el uso de las tecnologías en el proceso educativo, es
necesario echar un vistazo a la realidad de muchas por no decir la mayoría de
las instituciones educativas de las naciones en particular las instituciones
educativas de nuestra nación. Es preocupante y más que preocupante triste, ver como los estudiantes reciben sus clases en
condiciones deplorables, en ambientes que para nada son dignos y que obviamente
no cumplen con los mínimos requerimientos
para impartir una educación de calidad capaz de transformar la realidad
social de nuestro país. Pretender
subsanar las deficiencias del sistema con algunos “regalos tecnológicos”, como
son (tablets y computadores), que por cierto se encuentran en un estado de
funcionamiento deficiente. En primer
lugar deberíamos priorizar sobre las infinitas necesidades educativas,
brindando un acceso a redes eléctricas
antes de dar regalos que por necesidades tan obvias como la falta del fluido
eléctrico serán inoficiosas e inútiles, antes de brindar acceso a internet
deberían ofrecer talleres y capacitaciones para que nuestros niños adquieran
hábitos de uso responsable y mesurado frente a esta herramienta.
Es entonces tarea de nosotros los docentes
formadores de presentes y futuras generaciones
con postura crítica, evidenciar cambios
capaces de transformar el aula, escuela o acto de enseñanza a
través del ejercicio investigativo, dejando de lado el rol mediador pasivo que
nos ha impuesto el sistema; de esta manera la investigación educativa como posibilitadora de construcción de
conocimiento ha de ser un instrumento para comprender el mundo complejo de la
escuela lo que conlleva a dirigir procesos reales de transformación no solo de
las prácticas pedagógicas sino de las prácticas sociales inmersas en la
escuela, favoreciendo la evolución del conocimiento y mitigando los efectos de
la desigualdad social.
BIBLIOGRAFÍA
EISNER, Elliot. (1990). El ojo
ilustrado: indagación cualitativa y mejora de la práctica educativa.
Barcelona: Prentice Hall.
SALVÁ, N. (SF). “Investigación Educativa. Información instrucional”.
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